LA NIÑA QUE SOÑÓ CON AVRIL
(un cuento dramático de Toria)
Tiene los ojos cerrados, respira despacito, suda un poco. La enfermera la controla, temperatura estable. Por si la niña se despierta pone bien la foto de su ídolo para que la vea al abrir los ojos.
Afuera su madre ha encontrado en el bolso la entrada para el concierto, al que la niña no podrá ir. ¿Qué hacer con la entrada? La va a guardar de nuevo cuando ve al médico, y al levantarse se le cae. Se la lleva el viento.
Se la lleva el viento.
La niña abre los ojos y ve la foto de Avril que a ella le gusta, la camiseta verde, la corbata. La niña sonríe un poco. Espera ponerse buena para el concierto, que será dentro de cuatro días.
La entrada se la lleva el viento por una ventana.
El médico se lo dice todo a la madre casi con una mirada.
--De esta noche...
La madre lo entiende y se echa a llorar.
La niña sueña con el concierto. Sonríe un poco. Su respiración se vuelve lenta y dificultosa. Sueña que la llevan con otros fans a saludar a Avril, pero ésta no le hace ni caso. Sólo habla con las demás. La niña, en su sueño, se pone triste.
La enfermera sale corriendo de la habitación para avisar al médico.
La niña sueña que abandona la recepción antes del concierto, donde Avril ni la ha mirado. Se va a su localidad, triste, decepcionada.
La entrada vuela, vuela mecida por el viento, en mitad de la noche.
La niña, en su sueño, aguarda triste a que empiece el concierto. Ya no le hace ilusión, casi. ¿Por qué Avril no le ha dirigido la mirada? Ella es su más ardiente fan.
El médico se acerca a la madre. Ha de darle la noticia, y, como tantas veces, es duro mirarla a los ojos, pero hay que hacerlo. Hay que hacerlo.
La niña, en su sueño eterno, se ve en una sala de concierto donde es la única espectadora. Qué raro, piensa. ¿Dónde han ido los demás? ¿Y el concierto?
El concierto empieza, con sus luces y su banda. Pero es un concierto exclusivamente para ella, única espectadora privilegiada. Sobre el escenario, Avril Lavigne la mira con cariño y dice:
--Todas mis canciones son sólo para ti por siempre.
La niña, en su eterno sueño, siente una gran felicidad. Así deben de ser los ángeles, piensa. Ángeles que llevan camiseta verde, corbata... y unos ojos de azul purísimo. Ojos de Avril.
Avril sonríe a la niña que sueña eternamente. Su primera canción es, desde luego, "I´m with You".