Lo siento por tardar, espero no decepcionaros...
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Al otro lado del charco, Avril se mostraba reacia a viajar: tenía un mal presentimiento.
- Deryck, no quiero ir si no vienes conmigo - suplicó Avril.
- Cariño, sabes que no puedo, estoy muy liado; ya sabes, publicamos nuevo cd dentro de unos días y tengo muchos compromisos.
- Ya - se desinfló Avril.
- ¿Por qué no quieres ir? Es tu cd, tu trabajo y tu vida... ¡Deberías echarle ganas! - Deryck dio unos pasos hasta situarse tras ella; con las manos dibujaba círculos en sus hombros mientras hablaba.
- No sé, siento que algo malo va a pasar. Ayer tuve un sueño horrible, ya sabes, el de siempre.
Avril rescató aquella imagen y la reprodujo en su cabeza: Estaba en el escenario cantando I can do better, el público votaba al ritmo que marcaban los músicos, y no perdía de vista a las nuevas coristas. Avril se revolvió y dio un par de saltos, luego lanzó el puño al aire. Sentía estar descargando toda su fuerza a través de su voz. Todo estaba bien, mejor que nunca. Pero, de repente, los focos explotaron y todo el escenario se vino abajo. El público quedó aplastado en los hierros; los músicos estaban tirados en el suelo retorciéndose de dolor rodeados por pequeños charcos de sangre.
Avril miró a su alrededor. No había nadie en pie. Exceptuando una sombra que se acercaba a ella serena desde el otro lado del escenario...
- Avril, ¿me escuchas? - insistió Deryck viendo que Avril no la hacía caso.
- Ehmm, sí, dime, cariño - volvió del más allá.
- El taxi ya está aquí. Un beso, mi rockera - se besaron dulcemente -. No te preocupes; en serio, todo va a salir bien.
Avril llegó al aeropuerto. Se bajó del taxi y trató de ignoran a los improvisados fans que se encontraba por el camino. Ubicó el equipaje en el lugar correspondiente y se dispuso a tomar su avión privado. Antes de hacerlo hizo una última llamada.
Evan, que se encontraba en Nueva York, cogió la llamada.
- ¿Sí? Evan Taubenfeld. ¡Yeah!
- ¡Hola, rubio! - dijo Avril.
- ¡Hola, preciosa! ¿Cómo te va?
- Bien - mintió.
- No suena muy convincente - sospechó Evan.
- Bueno, en realidad, necesito que me hagas un favor.
- Por ti lo que sea.
- Está bien; pues, ¿querrías tocar con nosotros en la gira de Reino Unido?
- Está hecho.
Evan sonrió imaginándose de nuevo frente a miles de fans gritando su nombre y el de Avril a la vez.