Me encanta que me digan que no juzgan mis ideales y me llamen anarquista cuando NO lo soy.
Si la gente dejara de ser tan pija y no pensara solo en consumir lo más caro, sí, algo cambiaría. Y no me digas que yo no hago nada, porque para empezar, ni mis padres ni yo tenemos pasta, si tuviera algo, creéme que ayudaba. Y sí, es muy bonito decir que la gente se muere de hambre, se queda de la hostia...Pues yo soy la que escribo relatos sobre niños que se mueren de hambre y que los matan en guerras, o que los convierten en asesinos poniéndoles un arma en las manos cuando deberían estar jugando y yendo a la escuela y lloro mientras lo escribo, y lo publico y lo difundo en todos lo sitios posibles para que la gente reflexione un poco. Eso es una forma de contribuir y de no quedarme quieta, muchos artistas denuncian muchísimas injusticias a través de sus obras. Que yo no pueda permitirme el lujo de ir con mi libro por ahí no significa que no haga lo posible por estender esas ideas que inviten a reflexionar. Ah, y en cuanto pueda irme a cualquier país que esté hecho una mierda a estar aunque sea una semana con los críos para que cuando se mueran de hambre, de una enfermedad que aquí podrían curársela, al menos, que no se muera solo.
Y me parecen burradas gastarse tantísima pasta innecesaria; si a ti te parece normal y super guay, pues allá tú con tu dinero si no te das cuenta de que es una bestialidad y que estamos llevando el consumo a unos extremos increíbles. Y no me vengas con la tontería de no gastar dinero en el transporte público, no me compares gastarme 3 euros a gastarme 600, para empezar, porque ni siquiera tengo 600 euros para gastarme. No me vengas con ese argumento; todos somos consumistas, nuestra sociedad es de consumo, es imposible no serlo, pero hay que tener unos límites si se tiene cabeza.