CORAZÓN DE FAN
(relato por Toria)
Cuando Yolanda se enteró, empezó a tantear en casa.
--Dentro de dos meses hay un concierto de Avril Lavigne aquí. ¿Podré ir?
--¿El qué? ¿De qué hablas?
Yolanda le contó todo con detalle a su madre, que la miraba con desconfianza.
--Ni hablar --le dijo cuando acabó de hablar--. ¡Estás tú buena! ¡Ir a tu edad a un concierto de rock! ¿En qué cabeza cabe?
--Irán todas mis amigas, con sus padres... Yo podría ir con alguna de ellas si no quieres acompañarme...
--Vamos, que ni hablar. ¿Cómo se te ocurre semejante idiotez? Un concierto de rock. Y desde luego que ni sueñes con que te llevemos yo o tu padre. Vamos, hombre...
Primer intento fallido. Pero como entre medio, a un mes, era su cumpleaños, a lo mejor... podía pedir como regalo ir al concierto, sólo eso, nada más. ¡Qué ilusión!
Entretanto, estudiaba mucho y procuraba que no tuvieran la menor queja de ella.
Y dos días antes de su cuimpleaños, pasó el abuelo de visita y le dijo, dándole un dinero:
--Yolanda, bonita, como yo no sé lo que os gusta a las chicas de tu edad, prefiero darte dinero y que tú misma te compres el regalo que prefieras, ¿te parece bien?
--¡Gracias abuelo! --le dijo Yolanda, abrazándole cariñosa. ¡Con lo que le daba el abuelo tenía para la entrada del concierto y aún le sobraba para comprarse cualquier otra cosa!
Por la tarde, al salir de las clases, fue con su amiga Marta a comprar la entrada, pues ese mismo día las ponían ya a la venta. Se pusieron en la cola, y Yolanda vio que más adelante estaba su vecino, el niño rico y presumido cuya ventana daba frente a la suya, acompañado de amigos y chicas pijas y presumidas.
--Oye, ¿tus padres te dejarán ir? --le preguntó Marta a Yolanda.
--Claro que sí. Teniendo la entrada, no me lo pueden impedir --dijo Yolanda, muy segura.
Marta no dijo nada, pero conociendo a la madre de Yolanda como la conocía no lo veía tan claro. En todo caso, quedaron que irían juntas con la tía de Marta, que era una mujer muy marchosa y divertida.
Una vez en casa, Yolanda besó la entrada, de emocionada que estaba, y la guardó en su compartimiento secreto del escritorio.¡Los días se harían muy largos hasta el concierto, el primero al que iría, y de su ídola, Avril Lavigne! Se conectó a internet y entró en la web de avrilspain y dejó un post anuciando que ella también iba al concierto, y le llegaron MPs de envidia de los que no iban y de alegría de los que sí, por si se veían en el concierto. Mientras, oía el sonido de Greenday, desde la casa de enfrente. El niño rico era fan suyo y los ponía bien alto. Yolanda miró hacia la otra casa y le sacó la lengua al chico ese. Él la vio y le hizo un gesto de burla con la mano. Luego ambos cerraron sus ventanas. Niño rico idiota...
¡Qué largos se hicieron los días! Menos quince... menos doce... menos siete... Llegó a no poner siquiera las canciones de Avril porque deseaba disfrutarlas en directo en el concierto. ¡Qué emoción!
Y llegó el día anterior al del concierto. Y apareció de repente su madre ante ella, a la que llegó de la escuela, blandiendo la entrada del concierto en la mano.
--¿Qué es esto, Yolanda?
Yolanda se quedó sin habla. ¿Era su entrada? ¿O acaso su madre había comprado una?
--¿Qué es esto que tenías oculto en su escritorio?
O sea, era la suya. Su madre había estado registrando sus cosas mientras ella estaba en la escuela.
--¡Es mi entrada! ¿Por qué registras mis cosas? --dijo.
--Por si escondes bolsitas con droga --dijo la madre, tan tranquila--. No había, pero he encontrado esto. ¿Cómo la has comprado?
--El regalo del abuelo por mi cumpleaños --musitó Yolanda.
--Sí, ¿eh? Ese viejo idiota tiene menos cerebro que tú. Tendría que estar ya en el puto asilo. ¿Cómo se le ocurre regalar esto a mi hija?
Yolanda no se atrevió a decir que el abuelo sólo le había dado dinero.
--Desde luego, no vas a ir, de ninguna de las maneras. ¡Y me va a oír ese viejo cuando venga por aquí!
Y allí mismo, ante Yolanda, rompió la entrada en pedazos y los tiró a la basura.
Yolanda sintió que era su corazón lo que habían roto en pedazos, y las piernas le temblaron y la piel le quemó por dentro.
--¡Mamá! --dijo con voz ahogada--. ¡Mi entrada! ¡Es mañana, y ya no hay entradas!
--Ni falta que hace. Tú, mañana encerrada en casa, que te conozco. Te irías con las gamberras esas, pero como no tienes entrada, te fastidias.
Qué de gritos, qué de lloros... Yolanda perdía el mundo de vista, las lágrimas le desbordaban los ojos como manantiales. ¡La ilusión de su vida, ir al concierto, ver a Avril en directo! Hablar luego con toda la gente de la web, lo bonito que sería todo, lo guapa que ella estaría... Marta, haciendo fotos con el móvil...
Gritó y gritó hasta que el cuello le dolió de tanto gritar, y su madre la arrastró hasta su habitación, donde las dos se gritaron de mala manera y la madre le soltó un buen bofetón. Luego la encerró en su cuarto.
Yolanda, borrosos los ojos de lágrimas, miró a su alrededor. Avril, desde el poster colgado en la pared, parecía mirarla con lástima. El chico rico de enfrente la estaba mirando, inexpresivo, atraído por los gritos, sin duda.
--¡Te odio! --le chilló Yolanda, y cerró la ventana y bajó la persiana para no verle y que no la viera.
Y lloró toda la noche.
Al día siguiente, el del concierto, no había clase. Yolanda no salió en todo el día de su habitación más que para ir un momento al baño. A mediodía, su madre le entró una bandeja con comida y trató de mostrarse algo conciliadora, pero Yolanda no la miró ni a la cara. Mordisqueó la comida, miró sus series favoritas en la tele de su cuarto, sin enterarse apenas de lo que ocurría en los episodios. No puso música en todo el día. No entró en internet ni en sus webs favoritas.
El día avanzaba y se hacía gris, como en el alma de Yolanda. Cuando sonó el móvil y vio que era Marta, no lo tomó. Marta le dejó mensajes, SMS, de todo. No contestó. Para qué explicar nada... Oyó que Marta y su tía vinieron incluso a buscarla, para ir con ella al concierto. Oyó que su madre habló con ellas y le parecía incluso saber qué les decía. Luego se fueron. Seguro que Marta levantó la vista hasta su ventana, pero Yolanda la tenía bien cerrada con la persiana.
Una hora antes del concierto, entró su madre en la habitación y le dijo:
--Tengo que limpiar tu cuarto. Esto es una leonera. Anda, sal a dar una vuelta por la calle, a ver si te toca el aire. O ve a casa de una de tus amigas --dijo, sintiéndose sin duda muy generosa por concederle esto.
No quiso contestarle que todas sus amigas estaban camino del concierto de Avril.
Bajó a la calle. ¿Es que estaba todo el mundo en el concierto? No pasaba ni un coche, ni una persona caminando. Yolanda no se sentía con fuerzas para ir a ninguna parte, ni para dar un paso, así que se sentó en la acera, sin importarle lo sucia que estaba, y ocultó la cabeza entre los brazos y cerró los ojos. Quería morirse, no existir más, no ser nada.
--Hola.
Alzó la cabeza y abrió los ojos. Ante ella estaba el chico rico de la casa de enfrente, todo repeinado, bien vestido, pulcro y pulido.
--¿Puedo sentarme a tu lado? --preguntó el chico.
Yolanda se encogió de hombros.
--Está sucio --le dijo.
--No importa --dijo él, y se sentó.
Durante un rato hubo silencio. De pronto, ella dijo, con voz que aún estaba herida de los gritos de ayer:
--¿Qué pasa? ¿No vas al concierto de Avril o qué?
--¿No vas tú? --replicó él.
--Mi madre rompió mi entrada. No quiere que vaya.
Entonces el chico sacó algo del bolsillo y se lo tendió. Yolanda parpadeó al verlo: era una entrada de butaca, de las primeras filas.
--Toma. Aún llegarás a tiempo --dijo el chico.
Yolanda le miró, alucinada. El chico seguía tendiéndole la entrada, pero tenía la vista clavada en un árbol, al otro lado de la acera.
--Pero... ¿es tu entrada? ¿Qué pasa? ¿Por qué me la das?
--Si tú no vas al concierto, yo tampoco voy --repuso él.
Yolanda le miraba incrédula.
--¿Es que no te gusta Avril, es eso?
--Claro que me gusta. Es mi cantante preferida.
--Pero... tú...
--Vamos, toma la entrada. Aún tienes tiempo de llegar antes de que empiece.
Le miró. Él seguía con la entrada tendida hacia ella y la vista clavada en el árbol de la acera de enfrente, como si en él hubiera algo muy interesante.
Yolanda tendió la mano para tomar la entrada... y la detuvo, inmóvil, a unos centímetros. Miró al niño rico ese, con el que nunca había cambiado una sola palabra, sólo muecas de burla a través de sus ventanas.
--Yo... creo que... --empezó a decir, mientras retiraba su mano de la entrada.
--¿Sí?
--Creo... que me quedaré aquí, sentada.
El chico asintió y guardó la entrada en el bolsillo de su camisa.
--Sí, yo también me quedaré aquí sentado --dijo.
Y pasaron el resto de la tarde juntos. Y, más adelante, el resto de sus vidas.
ohhh ke triste :( pero a la vez me gusto el final...ke ganas de tener un vecino como ese xD... me gusto la historia :P sisisisis esta wena =D
muy bueno como todos tus cuentos Toria!!! :) :D
Es triste :( pero muy lndo y con buen final tmb :)
FELICITACIONES!!!!!!!!!! :D
Saludos... :)
ay!!! me encantó!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!^^ . realmente creo que ha sido una de tus mejores historias toria, felicidades!! me encanta como te expresas =).
toria me encanta!!! es genial!!! casi m a exo llorar! es mu bello *.* aunke io si ubese muerto si no ubiese ido a ese concierto O_O xD es muy bello el final me ha encantado! toria aki tiens una fan! xDD
Toria a sido preciosa, no se encuentra explicacion de como escribes asi, en serio a sido muy bonita no hay palabras para decir como a sido la historia, para mi, la mejor que has escrito hasta ahora :tears:
linda historia!
Que bonita la historia *.* yo quiero un vecino así!!! xD Toria, en serio está muy bien ^^
Te felicito toria, escribes historias muy bonitas, de las que eh leido es la mas bonita,
hermosa historia!!
senti la rabia..
tambien e pasado por cosas parecidas
con u2...
pero no quiero ablar de eso
pero yo que la niña esa hubiera hido igual corriendo, saltando, gritando, pero voy!
bye
CONGRATULATIONS TORIA,otra vez te vueleves a superar
yo ubiera kogido la entrada...será xk odio a los pijos??o xk m gusta muxo avril??XD
excelente, de verdad muy linda la historia...
muy bueno , nunca un fallo Xd !! jeje
<_<
mmmmm hubiese sido mejor si hubieran ido al konciertttttoooooooooo
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Divino:( , Dios yo creo q m hubiese muerto si no hubiese ido al concierto:eusa_boohoo: en el palacio d los rebotes ... :bangin: :eusa_boohoo: hubiera sido una catastrofe ....El final estuvo muy bonito la verdad , m hizo recordar una novia q tuve y q gracias a Dios pude llevar :band:
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