El público trasandino se quejó porque la artista dio un “mini-show” de sólo una hora
A veces lo bueno, si es breve, no es dos veces bueno: Avril Lavigne deleitó a su público en la ciudad chilena de San Carlos de Apoquindo, pero también lo hizo enojar, al abandonar el escenario... apenas una hora después de haber comenzado.
La conexión se dio inmediatamente: en un estadio repleto de adolescentes, la canadiense desperdigó su rebeldía teen en canciones como "Sk8er boy", "My happy ending" y “Fall to pieces”. “¿Quieren rock esta noche?", arengó, parafraseando sin saberlo a Pity Alvarez de Intoxicados.
Así fueron pasando los temas de sus dos discos Let go y Under my skin. No faltaron "Together", "Forgotten", "Nobody's home", "Take me away" y "He wasn't" ni tampoco dos covers: "All the small things" (de Blink 182) y "Song 2" (de Blur, tema en el cual Avril se hizo cargo de la batería).
Cuando llegó el hit “Complicated”, el público estalló de alegría. Sin embargo, nadie se imaginaba que sería la última canción del show. La niña terminó lo suyo, saludó y se marchó, dejando a los miles de fanáticos que pagaron su entrada con un sabor agridulce en la boca.