Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
El amor propio, al igual que el mecanismo de reproducción del genero humano, es necesario, nos causa placer y debemos ocultarlo.
Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.
Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.
La escritura es la pintura de la voz.
El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil.
Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.
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