- ¡Mañana te llamo!
- Está bien. ¡Buenas noches!
- ¡Buenas noches! - repitió Edmund.
Andrea desapareció tras la espesa oscuridad de la noche. Edmund comenzó a caminar hacia casa por la vieja avenida de Ed Dyson.
Por alguna razón que él desconocía la tristeza lo invadía.
Respiró hondo acaricíando el aire, que inspiraba, con su tenue alma, y se sintió un poco mejor.
El viento suspiraba sobre Londres atravesando su mente, arastrando cada vez pensamientos más sombríos hasta su cabeza.
Una lágrima viajó por su mejilla y se deslizó sobre el gris de la calzada. Edmund buscó en su abrigo algo desesperadamente.
Las luces de un coche lo deslumbraron y se apartó a un lado.
Finalmente, encontró lo que estaba buscando. Se colocó uno y otro casco en cada oido.
"Don't matter what people say, I never did believe them..."
Un escalofrío reptó por su piel hasta llegar a su rostro, donde dibujó una tímida sonrisa.
"...I'll be alright by myself and no one's gonna tell me I’m defined; confined by love... Now our days seems strange, I guess my heart was bound to change..."
Con los ojos empapados contemplo el cielo difuminado, vaporado sutilmente por algunas nubes pasajeras y punteado por la luz mágica de las estrellas.
La voz de Avril abrazó su corazón. Edmund rompió a llorar.
"...I fell out, out of you and me. You’re fading from view and you’re falling into history..."
Entonces pensó que aquel 14 de febrero podría haber sido el peor de su vida; que tal vez Andrea no sintiera lo mismo por él. Que tal vez hubiera sido un estúpido tartamudeando palabras que jamás sería capaz de decirle mirándole a los ojos. Pero que no todo estaba perdido, ni estaba tan solo...
"...Falling into, falling into, you’re falling into history..."
Avril estaba allí, siempre lo estaría caminando con él en esos días en que todo falla.